V cambio de hábitos - GUÍA PERSONAL SOBRE EL CAMBIO, EVOLUCIÓN Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA -
Retomando la programación normal de este blog, en el que se comparten experiencias del despertar de la consciencia, llega el momento de hablar de los “hábitos”, entendidos como practicas cotidianas que se llevan día a día y que nos hacen ser humanos. Cosas tan sencillas y cotidianas que en ocasiones nos encierran como hámster en ruedas sin fin, haciendo que repitamos una vez tras otra la misma lección, inmovilizándonos ante el cambio de circunstancias, pero bueno, también son cosas que hacemos que nos llenan de orgullo, que producen bienestar y que hasta cierto punto nos definen como personas.
Hemos venido adoptando hábitos desde la tradición y las creencias, la forma en la que nos alimentamos viene en parte de cómo y dónde nos criaron, como apropiaciones que hacemos de nuestros padres, parejas, sumados a los que consideramos como hábitos propios, que resultan de la experiencia personal.
En el despertar de la consciencia, haces visible lo invisible, porque empiezas a cuestionar aquellas cosas que vienes realizando en tu día a día; percibes a lo lejos una voz que te empieza a incomodar, nuestra voz interior, que llama la atención hacia el cuerpo, la salud, las emociones, y empiezas a reformular esas rutinas que venían haciéndose mecánicamente.
Entre el listado de hábitos que podríamos apropiar en nuestra vida, existe una clasificación determinada por el bienestar que producen y por su funcionalidad; en ese discernimiento te permites observar lo que ocurre en El Ahora, en el momento presente, y aflora la capacidad de sentir tú energía de valorarla y querer conservarla.
Mediante la observación de esos momentos presentes, se puede reconocer el grado de bienestar que se obtiene de practicar un hábito, tu cuerpo te habla, en el corazón se siente y en el dialogo interno se entiende que hay algunas cosas que te aportan o te restan energía vital.
Y el primer paso es ese, reconocer que hay cosas que venimos haciendo que nos restan energía, ya lo que viene después es otro camino de aprendizaje.
En esta experiencia humana, puedes escoger aquellos hábitos que te permitan tener calidad de vida, una buena energía, mantener una frecuencia amorosa contigo y con los que te rodean, y en general aquellos que te proporcionen un bienestar.
No es justo quedarse con los mismos hábitos de siempre, y más si son los que nos mantienen en el circulo vicioso, ve ajustando en la medida en la que recorres el camino, justificar un mal hábito bajo el argumento de que siempre se ha hecho de determinada manera, es un autoengaño, seguir haciendo las cosas de la misma manera es como tenerle miedo al cambio.
Y del cambio viene la evolución, del atreverse a probar una manera distinta de hacer las cosas, viene la satisfacción personal.
En el camino del aprendizaje se puede desistir, y volver a caer en el circulo vicioso de los malos hábitos, pero no se vale seguirse justificando por el hecho de fallar las veces que se intenta, no hay que subestimar esos intentos, se deben valorar como una muestra de que si puedes hacer las cosas, del atrevimiento a cambiar; para finalmente reconocer en que se está fallando y sus razones.
La falla puede ser el apresurarse al querer obtener los resultados, cuando se saber que los resultados de algunos hábitos requieren tiempo y paciencia, puede fallar también porque las razones por las cuales decide hacerlo son ajenas, como por ejemplo el querer complacer a la familia o a la pareja, o con el propósito de llenar vacíos internos, por rodearnos de personas que no nos ayudan, sino que tal vez estén instigando a quedarnos como siempre hemos sido; en esos casos se autoevalúa y se avanza.
No siempre es fácil, pero como dicen, lo que se quiere se puede, el decidir cambiar de hábitos, es una muestra de amor propio y de fuerza de voluntad, así que se vale abrazarse y agradecerse la valentía de querer evolucionar hacia una mejor versión, no una versión perfecta porque sería una utopía, pero si una versión más luminosa y amorosa.
La dualidad en esta realidad es una regla, y el reto también está en mantener ese balance, esa armonía, sin tomar partido, o ir a los extremos; experimentar por cuenta propia y en la justa medida de cada uno, los hábitos que funcionan y descartar aquellos que nos resten.
Finalmente, no todo lo que haces debe ser cambiado.
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