Cartas de Mi para Mi - Noviembre

En esta nueva temporada del blog voy a incluir algunos escritos que he recopilado en este último tiempo, cartas que me escribo a mí misma para describir lo que me ocurre, que mezclan un sentir personal, con un mensaje profundo recibido desde la consciencia, para comunicar lo que este Ser tiene para contar.

Recógete con amor las veces que sean necesarias, porque el mismo ciclo y fluir de la vida nos presenta las caídas, el contraste para el aprendizaje.

Mantenerse en el momento presente y su observación, nos permite hacernos correspondientes con nuestras emociones y sentimientos, hay en el aire una corriente energética, que con tranquilidad te va mostrando el camino, el camino hacia el reencuentro de tu propio centro, del bienestar que produce estar en la naturaleza, respirar, sentir la tierra, calmar tus pensamientos, aquietar la mente, reconocer y reconectar con la fuente, mientras el ego se reacomoda nuevamente, se reajusta, se calibra, a los cambios.

Cuando parece que hay inercia es cuando todo alrededor se está moviendo. Ley de vibración.

Se reconoce que la energía disponible no es ajena a los movimientos astrológicos, la energía de la luna llena, invita a reconocer aquellas cosas que te están haciendo feliz, al cierre de ciclos, al autocuidado, a la calma, al amar profundo, al escuchar a los demás, una invitación a dejar de lado aquellas conductas reactivas, a postergar la acción, aceptación.

Al no dejarse llevar por las circunstancias, sino solo reconocerlas y observarlas, observar lo que ocurre como un escenario temporal.

Porque la magia sigue ocurriendo alrededor, la comprensión de un rol, el tuyo: escuchar, aconsejar, brindar un mensaje, observar que la energía y el estado interior, se refleja en lo que me rodea, ver que la luz interior, ilumina el exterior.

Agradeciendo la fortuna de ser luz para mí y para los que me rodean, no se trata de ser responsable del camino de los demás, porque el camino es individual, porque todos somos guías en nuestros propios caminos.

Con sentido de coherencia que permite ser consciente de mantener y preservar esa luz interior, esa buena onda esa buena energía, esa paz y esa tranquilidad que con el tiempo se ha vuelto más sólida y más sencilla de encontrar, con una respiración, con un aliento, con un cerrar de ojos.

Menos desintegración de los personajes, menos protagonismo de esos personajes, que le dan paso a un Ser que está emergiendo poco a poco, desde una posición de observación, se reconoce cuando el alma habla y reclama su espacio.

 

 

 

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