IV apreciar la soledad como un tesoro - GUÍA PERSONAL SOBRE EL CAMBIO, EVOLUCIÓN Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA -
De la soledad se habla mucho, se aconseja mucho, sobre la importancia de aprender a estar solo y apreciar, valorar y amar su soledad.
Que acá se narre lo que se vive, quiere decir que se narra una propia verdad, se comparte la experiencia personal, siendo un humano más, de cosas que se han comprobado en el propio pellejo.
Por mi propia naturaleza y por el ambiente en el que crecí, viví desde muy pequeña "sola", fui responsable de mi propio desayuno (leche con cereal) todas las mañanas, así como de lavar el plato y la cuchara, la memoria de mi madre me recuerda de cuando en vez, que siempre me gusto estar sola; reflejando la dualidad que me adorna, por otro lado, también fui amiguera, conversadora y con don de gente.
En la perfección del aprendizaje de la vida, en el recorrido de tu alma, te da oportunidades, para reconocerte en la soledad, enfrentarla y no huir, para luego abrazarla, amarla y valorarla como un preciado tesoro.
Situación que puede llegar a tu vida, por una separación de pareja, fin de una amistad, la pérdida de un ser querido, un cambio de cuidad o de trabajo, aquellos momentos como retos que por tu cuenta decides enfrentar o aquellos en los que pareciera que la vida decidiera por ti, porque son situaciones que se escapan de nuestro control.
Para madurar y evolucionar como Ser, se requiere una propia autoridad y auto dominio, que se refleja en la capacidad de sustentarte por ti mismo, desde las cosas más básicas e indispensables para la sobrevivencia, como saber cocinar, ser autosustentable alimentariamente, decidir autónomamente y sin consenso de más personas tus alimentos, pagar tus cuentas, hacerte cargo de ti mismo. Camino por el cual se puede llegar cuando te independizas del nido familiar, el cual personalmente agradezco haber logrado y que deseo cada persona que también lo quiera, lo logre.
Construir ese espacio personal, ese pequeño universo, enfrentarte a lo que eres sin más personas a tu alrededor, más personas que te hablen o que te escuchen más que tú mismo, porque en la inteligencia humana, si no tienes con quien hablar, te hablas a ti mismo, y a veces ese dialogo interno no nos gusta, algunas veces no es sano, es autodestructivo, inicialmente esa soledad, se siente incomoda, no se comprende lo que ocurre, el fatalismo de pensar quedarse solo por siempre, el no conocernos en nuestra intimidad, en nuestra capa más profunda.
Esos temores en ocasiones ponen la balanza en contra, nos pueden poner en situaciones que realmente no queremos vivir, sitios en donde no queremos estar, personas con quien no queremos convivir; pero como todo, es necesaria esa primera resistencia, esa incomodidad inicial, que, en mi caso, me lleno de valor para atreverme a hacer aquellas cosas que quería hacer, muy a pesar de hacerlas solas, esa sensación de soledad me empujaría a llenarme de experiencias y de retos para adaptarme a ella.
Gracias al espíritu aventurero que me habita, he viajado sola sin temor, y con la convicción de disfrutarlo y de hacerlo por mí y para mí. Alejándome de apreciaciones sobre la incapacidad de que una mujer haga este tipo de cosas, bajo la creencia de que es peligroso, inseguro, o por el simple hecho de pensar en el qué dirán los demás si te ven viajando sola.
Atender los llamados de la naturaleza, para reconocerme en la soledad, gozando en mi compañía, descubriendo lo que me gusta y lo que no, bailando sola en la playa con unos audífonos, comprando un vino y portobellos para cocinarme algo rico, tomando una lancha hacia el pacífico, meditando bajo un árbol, saliendo y teniendo citas conmigo misma en un restaurante, en el teatro, en las cosas que me gustan y me apasionan, sin limitarme por la compañía o por no tenerla, y desde el sentir de apreciar mis momentos de soledad y el júbilo de libertad de hacer las cosas, con la convicción de querer hacerlas sola.
Si usted está escuchando el llamado de su alma, de quedarse solo en estos momentos, o la vida le está poniendo esa serie de situaciones, aprovéchelas y abrácelas, porque se estará abrazando a usted mismo, en su estado más vulnerable, pero el más enriquecedor.
Apreciara sus momentos de soledad en la misma media que aprecia compartir con sus queridos, con el mundo exterior, esa soledad enseña amor propio, autoconocimiento, independencia y algo que para mí ha sido de lo más liberador, el desapego, el lado del desapego en el que comprendes que las personas que te rodean no son de tu propiedad y no están para satisfacer tus necesidades personales, de las cuales se suele tener un temor a perder, de que así como tú eres un universo entero, así lo son las otras personas y sus universos, en la medida en la que amas y respetas tu espacio personal, lo haces con el de los demás.
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