III. atienda a su niño interior para ser un adulto saludable - GUÍA PERSONAL SOBRE EL CAMBIO, EVOLUCIÓN Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA -
Mediante la experiencia personal, se comparte lo que nos pasa a todos, tal vez de diferente manera, como cada mundo es cada persona, pero considero, que esta es una etapa de la vida por la que todos podríamos pasar en algún momento, además de reconocer que este auto estudio y descubrimiento personal es un tesoro, un regalo de la vida. Que claro, en medio de la confusión no se reconoce, pero que superada la prueba se agradece con amor.
y si, en momentos no es fácil, a quien le gusta que lo despierten, a quien le gusta que lo confronten, que le cuestionen su verdad, que saquen a la luz sus más oscuros secretos y que aparte de eso su sistema de creencias o mejor su método de entender la realidad, deba ser actualizado, pero que para ser actualizado, se deben suprimir algunas partes de esa memoria.
Hablando de etapas de la vida, a mi este despertar me llega en aproximaciones a los treinta años, que viéndolo en perspectiva, hoy se siente, como ese paso necesario para asumir una adultez saludable, hay que restablecer esa memoria emocional antes de esta etapa, una de las herramientas aplicadas en ese momento, fue "la sanación del niño interior", siendo este un nombre genérico que vine a descubrir como resultado precisamente de esa búsqueda de sustento "teórico" o por lo menos un referente con el cual identificarme para categorizar, clasificar y definir lo que me estaba ocurriendo.
Lo de sanar al niño interior suena como que algo está dolido, dañado o malogrado, y que debe ser reparado; pero en realidad ese término es mucho más profundo, y una vez más, el lenguaje se queda corto para explicar lo que el espíritu llama a Ser.
Para mí “sanar el niño interior”, significa reconocer que hay cosas de nuestro pasado que están definiendo nuestro presente, aquellos patrones que venimos repitiendo en nuestra realidad y relaciones, que fueron generados por experiencias del pasado pero que aún venimos cargando; en la mayoría de casos de manera inconsciente, en esa parte reaccionaria y reservada de nuestro ser.
Nuevamente la meditación como herramienta de sanación, me permite visualizarme como una niña frente un espejo, para mirarme y reflejarme en la adulta en la que me estaba convirtiendo, para decirle a esa pequeña, que hoy todo estaba bien, que íbamos a salir adelante juntas y cumpliríamos nuestros sueños.
Reconocer y conectar con mi niña interior implico, consolarme y abrazarme, llenarme de amor y decirme a mí misma que todo iba a estar bien, también; el hacerme responsable de mis acciones caprichosas y berrinches de niña chiquita, las veces que fui manipuladora, la veces que me sentí abandonada por las acciones del otro, el requerir atención, validación externa.
Sin encasillar estas conductas como malas; esta era la forma en la que actuaba bajo la ignorancia y la inconsciencia en la que mantenía dormida, actuaba de determinada manera, pero no era capaz de observarme y buscar la raíz la causa de tipo de conductas.
Y bueno tampoco se encasillan en lo negativo, porque eran las herramientas con las que estaba jugando en ese momento, era lo que conocía y lo valido para mí en ese momento.
Esa validez que le damos a nuestras creencias, ciegamente las defendemos y las utilizamos como punta de lanza para interactuar en este juego.
Todo lo que nos ocurre en nuestra niñez se impregna en nuestra base energética, esa raíz que nos ancla y nos aterriza; en consecuencia, aquellas experiencias querámoslo o no, nos marcan y nos definen en cierta medida: el ejemplo de hogar que tuvimos definirá nuestra expectativa de vida, creemos en el matrimonio como contrato vitalicio, o en la libertad del divorcio, anhelamos un núcleo familiar solido que incluya un padre madre e hijos, algunas de estas perspectivas de familia fueron implantadas imperceptiblemente en nuestra memoria.
Así como lo relate en la entrada anterior, nuestra profesión y futuro como adultos está marcado desde la infancia, porque el ambiente en el cual te desarrollas también entra en la memoria, ¿naciste en una cuna de oro en la que tenías ya todo ganado y tu profesión ya escogida?, o ¿eras la oveja negra que tuvo que luchar en contra de su familia por sus ideales, o ¿a punta de sudor en la frente y de paciencia conseguiste cada paso?
El hecho de crecer en un hogar amoroso, o uno tal vez no tanto, uno tranquilo o uno conflictivo, el reaccionar automáticamente a la figura de autoridad paternal. que se refleja en nuestras relaciones cuando confrontamos a nuestra pareja y la proyectamos como nuestro padre o madre.
El sanar ese niño implica el sentarse a observar ese tipo de cosas, abrazarlas y reconocer que nos hicieron lo que somos hasta ese momento, pero dejarlas ir con gratitud y sacarlas de la maleta, que venimos cargando.
Para que ese adulto que esta por florecer, sea sano, ligero y algo más libre de lo que era antes.
Y bueno, ¿Cómo se hace eso?, es la gran cuestión, así como cada persona es un mundo aparte, su camino recorrido lo hace irrepetible, en consecuencia, será único su proceso de sanación, la meditación, las medicinas ancestrales, la terapia, la escritura, la visualización y demás herramientas existentes como flores en el campo le ayudaran a brindar atención a ese niño interior para crecer como adulto de manera más saludable.
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