II. Cancelar el contrato con los padres - GUÍA PERSONAL SOBRE EL CAMBIO, EVOLUCIÓN Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA -
Otra de las situaciones que puede presentarse en el proceso del despertar la consciencia consiste en hacer visible y reconocer que: parte de los que somos y hemos sido hasta este momento ha sido una proyección de las expectativas de nuestros padres; (en menor o mayor medida en cada caso particular) acá hablare desde mi experiencia, matizada con las situaciones características de las relaciones padres e hijos, que pueden llegar a ser comunes.
Además de estar forjados de esas proyecciones, parte de nuestras creencias sobre lo que seremos en este mundo, como comportarnos, que decisiones tomar, fueron ingredientes que se sumaron a nuestra personalidad y heredados y aprendidos de nuestros padres.
Con nuestros padres firmamos un contrato y cargamos una
historia, que una vez se hace consciente se puede transmutar, para seguir
despertando un poco más de nuestro sueño.
Para ese momento de mi vida, inicie un pregrado en psicología;
y mi acostumbrada mente cuadriculada, encontraba una teoría o más bien algo científico
que sustentaba aquellos interrogantes que me abordaban: El complejo de Edipo, teoría
del apego, el castigo, las heridas de la infancia.
Por otra parte, la búsqueda de herramientas para entender el
proceso por el que estaba pasando, me acercaron a la meditación, en esos días tuve
una cita virtual con una mujer canalizadora de ángeles, con la que practiqué una
visualización, que consistía en visualizar frente a un espejo, la imagen de mi madre
y posteriormente la imagen de mi padre; esos espejos iluminaron mis emociones
hacia ellos, ese amor y agradecimiento, pero también algunas cosas por las
cuales reclamar.
Una de las tareas de la sesión, consistía en escribir para
ellos una carta, en partes como de agradecerles, perdonarlos, pedirles perdón,
algo así como una confesión desde el corazón sobre lo que se quisiera y tuviera
que decirse; mensajes que debían quemarse, tarea que realice solo hasta que
logre encontrar el momento adecuado, realmente no fue fácil encontrar el
momento, la quietud y el silencio necesario para escucharme, para escuchar mi corazón
e iluminar mis emociones. Acto de psicomagia que me acerco a los rituales, porque
parte de la tarea era preparar el fuego para consumir las cartas, y dejar ir lo
que venía albergando.
Y es que realmente se suelta y se libera, se hace una pausa
y se revisa el equipaje de lo que venía cargando particularmente relacionado
con la relación con mis padres, y en la orilla del camino, abandono ese peso
extra.
A partir de ese momento sabía que mis decisiones no deberían
esperar y contar con la aprobación o desaprobación de alguno de mis padres, acallaría
sus voces autoritarias, aconsejadoras y amorosas, para escuchar la mía, para
hacer lo que yo quisiera sin que me importara su reacción, enseñándoles también
a ellos que se tomar buenas decisiones para mi vida, a pesar de que se alejen
de sus creencias o expectativas, deberían ser respetadas. Esto porque comprendía
que mi vida empezaría a cambiar, y posiblemente
algunos de esos cambios o descubrimientos de mi ser serian en alguna medida
controversiales para ellos.
Pasas de ser el aconsejado a ser el aconsejador
No negocias los términos, ni cambias las cláusulas, es un contrato
que se cancela, caduca, expira, así como ese papel en el fuego es consumido.
Identificar si nosotros como hijos estamos repitiendo algún tipo
de patrón que ellos nos heredaron, cuestionarnos porque escogimos nuestra profesión,
si es la misma que ellos hicieron, es decir, somos tal vez una proyección de
sus vidas o realmente debemos continuar con un legado familiar, o en el caso
contrario porque tomamos ciertas decisiones en nuestra vida, tal vez con la
necesidad de contrariar esa figura de autoridad; ¿Por qué despertamos haciendo
esto? Porque le llevamos luz y consciencia a este tipo de cosas.
El solo hecho de
observarlo y reconocerlo puede hacer el cambio.
Cuestionarnos que debemos sanar con ellos, en el sentido de comprender que debemos reconciliar, en donde aliviar ese dolor. La fórmula mágica del ho´oponopono que conocí para ese momento: lo siento, perdóname, gracias, te amo. Fue una gran herramienta.
Parte de la madurez sin importar la edad de la persona, es
la forma en la que establece la relación con los padres, el lograr conquistar
esa independencia y dejar de proveerte de ellos, tanto en lo emocional como en
lo económico.
Porque eso realmente permite llevar la relación de una
manera más amorosa, entendiendo sus posiciones, sin tanta resistencia, para ser
ahora tu quien los aconsejes a ellos.
Te liberas de alguna manera de la necesidad de una aprobación
y de llenar una expectativa ajena, para concentrarte en tu verdadero ser o por
lo menos el que está empezando a desmoronar para volver a empezar.
Y en algún punto mucho más delante de la línea del tiempo ellos
lo van a notar y lo van a aceptar con amor.
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