I. se cae la iglesia - GUÍA PERSONAL SOBRE EL CAMBIO, EVOLUCIÓN Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA -
I.
Se cae
la iglesia
El despertar de
la consciencia es algo ya conocido y retomado en distintas fuentes, y son
aquellas palabras las encargadas de denominar una etapa o proceso de la vida, ojalá
inherente a todos, o por el que todos deberíamos tener la fortuna de atravesar.
Se siente como un
despertar porque la vida te sacude de tal manera que te despierta del sueño de
vida que venias atravesando o más bien la vida se te estaba pasando por el
frente sin ser consciente de su realización, esto se entiende con mas
complejidad a medida que se profundiza y se avanza en el proceso.
Como primera medida
hablare en mi caso particular de aquellas circunstancias que lo detonaron y que
pueden asemejarse a las propias situaciones que todos como seres humanos
podemos llegar a enfrentar pero que en definitiva la forma en la que las asumimos
es lo que marca la diferencia entre despertar o seguir dormido.
Son esas
situaciones extremas, contradictorias que derrumban todo lo que “teníamos” o “creíamos
tener”, perder un trabajo, una separación, una enfermedad, o algunas veces es
solo ese cansancio de sufrir, por todo.
En el orden pre
establecido hay ciertas estructuras pilares que fundamentan nuestra vida, y
creencias, sobre lo que es o no bueno y malo, recuerdo siempre desde muy niña
el anhelo de mantener una comunicación divina, siendo uno de mis dones la comunicación,
no podía dejar de querer comunicarme con la divinidad, crecí en una familia con
tradiciones religiosas, en donde era importante agradecer, en donde a Dios se
le pedían las cosas que uno quería, y también se le contaba lo “malo que se hacía”,
en el que se infundía el temor de la acción frente a la reacción de Dios, su
premio y su castigo, fui bautizada en la fe católica, hice primera comunión, asistía
a las misas de semana santa, celebré navidad; sin saberlo llenando mi pequeña
mente absorbente de creencias en las cuales ni siquiera era consciente de
creer.
El primer
pellizco de realidad que recibo viene del cuestionamiento en mi fe religiosa, gracias
a mi mama conocí una Iglesia, en la que permanecí aproximadamente 12 años, de
forma recurrente y en algunas etapas entregada totalmente, era mi refugio principalmente,
la plegaria, la oración y la biblia para sortear algunas cosas que estaban
ocurriendo en mi vida, me propuse adentrarme e incrementar mi fe, para conocer ese
otro mundo, el mundo espiritual, pero en aquel lugar como en muchos de otros
credos, para acceder a ese plano se imponen reglas, normas, paradigmas,
verdades absolutas, requisitos, trabajos, alabanza, entrega de tiempo y diezmos.
Mas allá de las
estructuras que acepte fueran impuestas en mi vida y el tiempo que transcurrió
tratando de entenderlas y comprenderlas, algunas de ellas fueron en contravía de
lo que mi espíritu realmente quería encontrar, en definitiva no podía seguir determinando el
rumo de mi vida, por el hacer o no hacer determinada cosa, por temor a perder
algo que creía que estaba ganando, ir en contra de todos por defender lo que me
habían dicho que era la verdad sobre Dios, desconociendo que lo que me llenaba
de placer o me regalaba momentos de felicidad iba en contravía de lo que estaba
bien visto, cuestionar a donde eran entregados o investidos los recursos económicos
se recogían en aquel lugar, me hicieron serios cuestionamientos, entre la implantación
de aquellas creencias y ese espíritu rebelde que me ha acompañado y que así como
me ha llevado a ciertos escenarios también me ha incomodado para salir de
ellos.
Iniciar un nuevo
camino espiritual, implicaría desenterrar las creencias que ya habían germinado
y venían creciendo en mí, no puedo decir que todo era malo, porque en este punto
del entendimiento puedo decir que no hay ese malo o bueno, era necesario, estar
en aquel lugar para reconocer el valor de la fe, en lo que no vemos pero
sabemos en nuestro corazón que existe, para aprender a actuar en coherencia con
lo que se cree, para conocer un parte de la historia de Jesucristo, para
construir una escala de valores, era mi refugio en los momentos mas difíciles y
mi pronto auxilio espiritual.
Implicaría abrir
mi mente y corazón para empezar a cuestionar no solo en la mente sino también en
la practica todo lo que venía creyendo, algunos de los hábitos que hoy
considero herramientas en mi vida, en algún momento llegue a considerarlos como
ocultismo o brujería, algo que definitivamente me mantendría alejado de Dios, como
si de un propósito de ocular mi poder interior se hubiera tratado.
Implicaría también
el reconocer que muchas veces quise arrastrar a los que me acompañaban a lo
mismo, a creer en lo que yo también creía, pasando por encima incluso de su
propia individualidad.
Siempre supe que
esa fuerza superior que ese que llamaba Dios estaba siempre para mí, que me llevaría
por ese camino hacia la luz.
En tiempo no
puedo recordar cuanto tiempo tardo, pero la decisión de retirarme de aquella iglesia
y saber que nunca más volvería, vino como una consecuencia de la primera etapa
de la cuarentena, al no poder asistir a aquel lugar, se me brindo la
oportunidad de ir mas allá, y dar rienda suelta a esa curiosidad innata, para
acercarme a Dios y a la espiritualidad de maneras que hasta ese momento eran
negadas para mí.
Seria el proceso
entonces de derrumbar todo lo que hasta el momento creía sobre Dios y empezar a
construir nuevamente con ingredientes nuevos, a discernir lo que me servía de lo
que no, un nuevo dialogo entre el y yo.
Cambiar los
paradigmas sobre la vida familiar y el matrimonio, que yo creía debía satisfacer
como parte de la realización personal.
Reconocer la
validez y veracidad de otro tipo de creencias que alguna vez creí que eran equivocadas
y otras demoniacas.
Desprenderme de
uno de los cables de alienación de la consciencia que voluntariamente permití y
alimente, para crear uno nuevo que me permitiera obtener esa paz, felicidad y
plenitud que me encontraba buscando.
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