VII EL AYUNO

Frente al ayuno solo puedo recomendar documentarse y buscar su propia verdad, reconocer aquellas fuentes de información con las que se resuena, bien sean científicas, biológicas o alternativas.  Acá expresare empíricamente lo que he experimentado al respecto de este tema y mis apreciaciones personales de la práctica.  

Como seres humanos mantenemos relaciones de todo tipo, no solo con personas, también con lugares o cosas; en esa interacción, la percepción individual permite filtrar lo que es bueno de lo que no, así establecemos creencias sobre determinadas cosas.

La relación con la comida es una receta individual que vamos elaborando con lo que a-prendemos, de nuestra familia, entorno, tradiciones, conciencia colectiva, herencia, etc.

En ese vínculo se refleja nuestro estado interior. La relación que tenemos con la comida es algunas veces ansiosa, comemos porque sí, porque toca comer, comemos hasta llenarnos, comemos cosas que nos hacen daño, que nos enferman, comemos porque estamos tristes, porque estamos felices, porque hace frio o calor, porque es la costumbre.  En ese vaivén no nos cuestionamos, no evaluamos.  

En definitiva es una relación que merece ser cuestionada, evaluada, recalculada, reformulada a partir de nuestra propia experiencia y consciencia presente.

Personalmente me siento en un curso de un camino hacia el auto conocimiento y el despertar de la consciencia, que me ha traído serios cuestionamientos respecto de mis creencias en cada uno de los aspectos de mi vida, entre esos sobre la comida y la alimentación.

Y el ayuno ha sido una herramienta de autoconocimiento, que me ha permitido mirar hacia adentro, observar el funcionamiento del sistema de control del mundo y obtener fuerza de voluntad. 

El solo hecho de privarse voluntariamente de ingerir alimentos, es un acto que nos ubica en una posición diferente al resto; a veces se percibe como nadar contra corriente, para mi se expresa como un anhelo interior de ir en contra de todo lo que el mundo hace.  Esto lo digo concretamente por mi última experiencia ayunando que corresponde a fechas de navidad en la que el compartir alrededor de la comida es lo predominante.

En la profundidad del sentido de ayunar, pararte en contra de la corriente, como oveja negra, con algún sentido de rebeldía, es un pequeño acto de heroísmo, que te puede proveer de un alto grado de satisfacción personal, los depósitos de fuerza de voluntad se llenan de alguna manera, al verte capaz de hacer algo que no todo el mundo está dispuesto hacer.

Y bueno la fuerza de voluntad es un combustible necesario para la materialización de la realidad, para mantenerte en estado de coherencia respecto de lo que quieres para tu vida, y lograr ese mayor bien.


Como dice Ruben Millan: “si puedes decir “NO” a la comida puedes decir NO a otras cosas más nocivas para tu salud mental, emocional y espiritual”


Ayunar no es sencillo, en la experiencia está presente esa vocecita tentadora que te cuestiona porque lo estás haciendo, y afloran esos antojos de comer cosas basura, para calmar ese dictador interno que reacciona automáticamente. Estas ahí con tus partes casi que enfrentándose entre el dejarse llevar de la “tentación” y el mantener la coherencia frente a la decisión de no comer. Lo que también termina siendo un reflejo de auto control.

Si puedes mantenerte en la decisión de ayunar y decirle no a la tentación, puedes reflejar ese auto control a los demás aspectos de tu vida, reconocer que hay deseos vánales en nuestra existencia y no ceder ante ellos, alinearse con lo que se quiere evitando distracciones en el camino que consumen nuestra energía creadora.

Ayunar de alguna manera se convierte en una manifestación antisistema, porque en ese periodo de tiempo le estas diciendo al sistema, no te consumo, no me dejo llevar, me detengo a observar cómo funcionas, y puedo ver que quieres a la gente enferma poniendo colorantes, químicos y tóxicos en los alimentos, quieres una sociedad lenta, dormida, adicta a tus productos. 

“una persona que está tratando de lograr el dominio de sí misma, será vista como un loco”.

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